SANGRE BLANCA






















                                                          
                                             Pueblo de San Feliz - Provincia de León          

Aferró la daga entre las manos
y apuñaló el latir de sus ilusiones,
una a una.
Se bañó en sangre blanca,
blanca como la muerte.
Amortajó los restos con su vestido rojo,
rojo como la llama,
y los sepultó lejos de su tierra
-ni la pena asistió al funeral-.

Volvió sobre sus pasos,
transparente y vacua:
sus ojos sin luz,
su boca sin labios,
sus oídos cegados por el silencio,
su gusto insípido,
su tacto sin huella,
su espalda hundida,
sus piernas sin ritmo.

Naufragó en el tedio
esperando al único amor que le restaba:
La dulce y eterna nada.


© Lava del alma