PASIÓN




Mi flamígero fuego fundió tu hierro en líquido caliente.
Mis altas mareas disolvieron tu roca en arena blanca.
Mis huracanados vientos modelaron tu cumbre en cerro sereno.
Mis llamas se diluyeron en tu agua ardiente,
mi espuma blanca, en tu polvo níveo;
y mi soplo se asentó…
entre las sinuosas ondas de tu loma.

© Mercedes Ridocci