Tejeré una cuerda con la fibra de mis versos

prenderé en ella con la fuerza de la llama.
Bajaré hasta las aguas que anidan 
en el pozo de la noche. 

Destrenzaré mis versos 
y mi cuerpo flotará entre dedos 
que se pierden en la jungla de mi pelo

entre filos de lengua que naufragan en mi boca
entre brazos que ciñen la órbita mi cintura
entre piernas que trepan la falda de mi cadera
entre el néctar agitado que sosiega mi delirio. 


© Mercedes Ridocci