DE REPENTE




A veces, de repente
los ojos de la noche
irradian sobre mi rostro
destellos de lunas agrias.

A veces, de repente
un soplo caliente aviva
las llamas enredadas
que cobijan mis entrañas

A veces, de repente,
un sonido amargo rasga mi piel
y en mi carne palpita
el vértigo del abismo.

A veces, de repente
un roce suave
disuelve mi cuerpo
en olas de calma y sosiego.

A veces, de repente
los instantes son sombra,
los instantes son luz.

© Mercedes Ridocci