Aviva mis labios de hielo
con los dientes rebeldes del deseo.
Alborea mis mejillas
con dedos de codicia
avaros de carne blanca.
Allana mi boca sola
con lengua de animal ladino
Turba mis ojos de noche
con la mirada del tigre.
Desata mi angosta vestidura
con el alma impúdica del sueño.


© Mercedes Ridocci