LUZ CANSADA





Desprende la cocina olor a luz cansada,
a lumbre fría.
Las cacerolas derraman penas,
sudan suspiros las sartenes,
los cazos revuelven sangre amarga,
estrangula alegrías el lazo del mandil,
la espalda de la madre vibra en llanto,
pulsa ausencias del padre.

“La niña la mira, mira, la niña la está mirando”.


© Mercedes Ridocci