Imagen- Detalle de la escultura de Rodin, “Amor fugitivo” 


Entre oxidados barrotes
de costilla de mujer,
el hombre de alas atadas
y lengua retenida,
sediento de jugo blanco,
se revuelve
entre inaccesibles senos de punta dorada
entre imposibles pubis
de estrías granas y calientes.


© Mercedes Ridocci