El sol baña las sábanas
tendidas en el prado
cuatro esquinas
cuatro piedras la sujetan,
que no se las lleve el aire, hija.
© Mercedes Ridocci
La poesía se ha ido.

Echaré de menos su voz poco después del amanecer 
cuando su murmullo rimaba al compás 
de mis pasos por el Paseo de Oriente.
Echaré de menos su voz en la mesa del Café 
y el susurro inesperado se presentaba urgente.
Echaré de menos su voz en las solitarias tardes de invierno
musitando a mis pensamientos revueltos en humo de tabaco.
Echaré de menos su voz, cuando mi alma vaga por el sueño 
y su rumor trazaba palabras en mi mente dormida.

La poesía se ha ido
no me dijo hasta cuándo.

© Mercedes Ridocci