5/8/25
Sinopsis sobre mi poemario "Lava del alma", realizada por el escritor Juan Povedano Gómez
20/7/25
RESEÑA de Juan Povedano Gómez a mi poemario "Arrugas de silencio"
Agradezco muchísimo esta reseña que Juan Povedano Gómez https://www.facebook.com/juan.povedanogomez ha realizado sobre mi poemario “Arrugas de silencio” Os invito a leerla: “Leer Arrugas de silencio, de Mercedes Ridocci, es sumergirse en una grieta que no huye de la herida, sino que la habita con lucidez y ternura. Su poesía no grita: susurra. Pero ese susurro tiene el peso de una vida que ha amado, ha perdido y, sobre todo, ha comprendido. En estos versos, el erotismo no es adorno ni artificio: es raíz. Es el gesto primigenio de un cuerpo que busca otro cuerpo para no naufragar del todo. Mercedes lo invoca no como juego, sino como refugio, como puente sutil entre el abismo y la redención. El deseo, aquí, no es solo físico: es espiritual, simbólico, hondo. Nos recuerda que la piel también tiene memoria, y que hay caricias que, cuando faltan, dejan huecos imposibles de llenar. Pero junto al fuego, la sombra: la muerte. No como monstruo, sino como compañera que se sienta al borde de la cama y nos observa. Mercedes la escucha sin dramatismo, sin ornamento. La convierte en espejo de lo humano: la fragilidad de un cuerpo, la brevedad de un gesto, el temblor de lo que no se dice. En esas arrugas de silencio se inscriben las pérdidas, pero también la posibilidad de volver a empezar, con menos certezas y más conciencia. Lo conmovedor de su palabra es que nunca se queda en el yo: se expande, se proyecta hacia un “nosotros” herido. Hay una lectura social que late en cada poema, una intuición clara de que lo íntimo no se entiende sin el contexto. Ridocci nos recuerda que la vida personal está tejida con hilos públicos: que nuestras soledades también hablan del mundo en que habitamos, de sus grietas, de sus batallas invisibles. Y al final, queda la danza: esa manera suya de mover las palabras con el cuerpo y de ofrecer el cuerpo como un poema que respira. Sus letras no solo se leen: se sienten. Y quien las atraviesa, difícilmente puede salir igual. Arrugas de silencio no es solo un poemario: es una cicatriz luminosa. Una elegía por lo perdido y una celebración serena por lo que aún, a pesar de todo, queda en pie. Mercedes Ridocci no escribe para entretener: escribe para tocar el alma. Y lo consigue.”
22/5/22
Comentario sobre el poemario “Arrugas de silencio” por Pilar Aranda
Pilar Aranda (escritora y poeta, España).
4/5/22
Comentario sobre mi poética – Andrei Langa: poeta y traductor rumano - Filólogo en literatura rumana.
“Tus poemas contienen una sensibilidad profunda, llegando hasta el punto máximo que separa la vida de la muerte, por esto son tan difícil de asimilar en su totalidad simbólica porque te meten en mundo efímero de la existencia humana... “
14/3/22
Reseña del poemario “Paraísos de infierno, por Fernando Carlos Pérez Álvarez
Leo por segunda vez el poemario de Mercedes Ridocci. Como la primera vez que mis ojos se toparon con sus versos, como sucederá́ en la próxima que vuelva sobre ellos, como te pasará a tí, lector amigo, tu espíritu se conmoverá́. Compartirás poemas que revolverán tus entrañas, serás testigo del desgarro que, invariablemente, conlleva la existencia, viajaras en un péndulo en perpetuo movimiento, entre el deseo y la muerte, entre el rojo de la pasión y el blanco del sudario. Con esos márgenes ciertos transcurre la vida, esa vida que Mercedes acota con sus palabras, esa que desborda las paginas de este Paraísos de Infierno, fiera y potente. Siempre duda, jamás indiferencia. La muerte golpea, también el amor. La madurez ha sido aprendida con inevitables dosis de dolor, el camino recorrido está jalonado de recuerdos, unos arrojan aún una luz identificable, otros son negrura de noche sin luna.
Paraísos de infierno: dualidad con la que nos toca transitar este mundo a los seres perecederos. Los versos de Mercedes, te ayudarán a reconocerte.
Fernando Carlos Pérez Álvarez- Poeta y escritor leonés.
22/12/21
Reseña del poemario "Paraísos del infierno", por Inés Fonseca
En los versos de Mercedes hay una lucha continua, una danza de emociones que cristaliza en palabras. Hay un eco del pasado, un presente que duele pérdidas. Pero sabe sacar partido a ese lamento reconstruyendo el dolor como parte de su vida, de su energía, aprendiendo a alimentarse de él y, por fin, a dominarlo en su poesía.
El yo poético de Mercedes Ridocci busca en las sombras, en la noche, en los silencios, en las grietas del dolor, la fuerza para vivir, para amar, para escribir y crear su propio paraíso. Un paraíso que grite, que dance, que llene esas hendiduras que duelen y que solo sanan si las invocas. Nada se pierde si lo nombras... Y ella escribe con esa certeza.
Al igual que de su cuerpo brota el movimiento, de su yo poético nacen imágenes que habitan en ella y que son reflejo de su mundo corpóreo y su mundo espiritual. Ambos se fusionan en su persona y en su arte.
Se trata de un poemario donde la intensidad resplandece y habita en el fuego y en el movimiento de sus versos. Es un poemario encendido, sin tibiezas, donde las emociones bullen, donde imaginas su cuerpo danzando en el verso y el verso danzando en su cuerpo. No podemos separar la expresión corporal de su expresión poética. Quien la conoce moviéndose en el espacio, la reconoce en su poesía. Arte del movimiento, arte en el verso.
Inés Fonseca - Cantante, compositora y escritora
4/8/21
Comentario sobre el poemario “Paraísos de infierno”, por José Rasero Balón
Sensualidad y erotismo. Experimentación. Juego. Ritmo.
Sapiencia y calma.
He disfrutado mucho con la primera lectura de este nuevo poemario (el tercero, si no recuerdo mal) de Mercedes Ridocci. Ha engrandecido esta mañana de sábado. Os dejo un ejemplo:
"Las cuerdas del alma
rasgan lamentos
hieren la quietud de la noche.
En la garganta del vientre
se retuercen los días
se ahogan las noches
sangra negro el alba".
José Rasero Balón - Escritor y poeta
9/7/21
POEMA - RESEÑA, por Ana Muela Sopeña
A Mercedes Ridocci a propósito de su poemario "Paraísos de Infierno"
Duele la lava ardiente de los cuerpos
en mitad de la herida más profunda.
Se agudiza el instinto más lascivo
en las cuevas ocultas del deseo.
Respirar en latidos primigenios
seduce
con la sangre más atávica.
Si una mujer conquista su lugar
se parece a un volcán
en erupción.
La belleza de un punto en movimiento
es como la saliva en el exilio.
Todo lo que florece también muere.
El amor y la muerte son lo mismo.
Primero es la apertura hacia la vida.
Al final es un cierre, es solo muerte.
El vórtice donde existe intersección
entre el placer extremo y el dolor
es ese paraíso del infierno
donde todo se anega en la gran pérdida.
Ana Muela Sopeña - Poeta y editora
27/6/21
Reseña del poemario "Paraísos de infierno", por Marina Centeno
La poética actual se desplaza por tópicos profundos donde las heridas causadas por las circunstancias adversas instan a prolongar el grito desgarrador para connotar un reclamo, un dolor o la injusticia. La poesía de género se instala con firmeza para establecer un vínculo de empatía con la sociedad que la involucra en todas esas voces que proclaman al mismo tiempo que las une. La poesía sigue a pie por los caminos de la controversia, el debate, la desgarradura y la proclamación.
Desde este enfoque, la poética de Mercedes Ridocci se mece por los renglones del interiorismo que le permiten experimentar con las heridas a la vez que vuelca sus emociones en cada verso que en su medida dan forma a una estética establecida desde producciones anteriores, donde la palabra misma construye la estructura para singularizar así su particularidad desde el punto de un hacedor de escritura poética.
Mercedes Ridocci continúa su ascenso hacia el paraíso de sus connotaciones poéticas donde destacan versos de índole reflexivo intimatorio: “Podría olvidarte/ya lo sé/pero te llevarías contigo mi dolor”. (Pag. 22); “La garganta del vacío/engulle vidas despobladas”. (Pag. 34). Versos que invitan a profundizar en el lugar donde las llamas del infierno queman y alimentan: “Me arrojé al mar de la lujuria/revolcándome entre olas de lascivia” (Pag. 26). Se puede deducir la solemnidad del poeta ante las situaciones que laceran y a la vez prometen cubrir la herida desde una envergadura sensual, puramente erótica.
Cabe hacer mención de la propuesta experimental que se brinda en el juego de versos que constituyen una cadencia rítmica con la posibilidad de alternar con lo que se pronuncia como el título de cada texto, incluidos dentro del mismo para abrir un horizonte de alternancia poética y que el lector pueda soslayar el indicio en cada entrega. Así mismo se abren caminos donde el autor permite transgredir sus propias estructuras poéticas y brinda, de manera heroica, formas experimentales que estratégicamente son colocadas dentro del conjunto como una manera generosa de remanso en la lectura y que a la vez demuestra el poder de la escritura que ejerce Mercedes Ridocci en estos años de estudio en las formas poéticas.
Paraísos de Infierno nos brinda la posibilidad de interiorizar en las líneas eróticas que conducen a planos de placer, explanadas de sensualidad, latigazos de delirio que revuelcan las emociones hasta convertirlas en un único temblor de asombro, para luego conducirse voluntaria y dócilmente a los caminos desgarrados que conducen al infierno. Ese lugar en donde se pierde el significado del paraíso o, a su vez, se toma consciencia de la importancia del placer.
Habremos, Lector, de enfatizar nuestras emociones en cada texto, apuntalado por la idiosincrasia de una poética que se levanta y se sostiene en los pormenores de la vida, por el arte de vivir, por el tesón y la perseverancia de subsistir entre la herida y la cicatriz.
Progreso, Yucatán, a 23 de junio de 2021
Marina Centeno
18/3/21
Comentario sobre el poemario "Lava del alma", por Miguel Sánchez Robles
"Lava del alma" (Hermoso título). Es una poesía honda y un tanto mística. Para leer despacio. Con preciosos hallazgos literarios. Hay algunos versos muy potentes. Me ha gustado, entre otros, "lloran los senos secos" y el título "Agua ahogada". Lo he leído dos veces porque lo requiere y lo leeré más. Enhorabuena. Sigue escribiendo. Ya sabes que escribir salva. Y escribir poesía más. Tienes el don. Cuídalo. Un abrazo. Miguel
Miguel Sánchez Robles (Catedrático de Geografía e Historia y escritor).
15/3/21
Comentario sobre el poemario "Arrugas de silencio" , por Miguel Sánchez Robles
“Arrugas de silencio” es un poemario de título y diseño de portada muy buenos. Me fascinan. Y la dedicatoria "A la vida y a la muerte" es genial, así vida y muerte en minúscula. Los poemas tienen una mezcla entre intimismo y mística que me ha gustado. Son poemas para leer despacio y más de una vez, para volver a ellos. Te hacen forzar la mente para situarte en los contextos semánticos. Eso es algo también positivo. Y sobre todo es un libro para leerlo más veces. Un libro sobre lo "cósmico cotidiano".
Miguel Sánchez Robles (Catedrático de Geografía e Historia y escritor).
13/3/21
Comentario sobre el poemario "Arrugas de silencio", por Jüri Talvet
En “Arrugas de silencio”, Mercedes Ridocci consigue transferir, con sinceridad y pasión, sus experiencias amorosas al trasfondo metafísico de la relación con la muerte y con Dios, de tal modo que no son simplemente poemas eróticos, sino algo más. El libro es simple en su aspecto exterior, sin adornos, de modo que armoniza con el contenido simple y directo, pasión pura y purificada.
Jüri Talvet (poeta y académico, Estonia).
28/10/20
Comentario de Silvia Turu Rosell sobe el poemario “Arrugas de silencio”
Siguiendo tu intuición mas profunda, unificando el cuerpo y los sentimientos, dando forma a tus poemas hermosos y desgarradores.
Un regalo esencial para mi vida.
Un ejemplo de uno de sus poemas:
"Viñedos de uva roja maduran en tu boca
sobre mis labios viertes vino de sangre fresca.
Semillas de fuego anidan en tus manos
siembras llamas olvidadas sobre el heno de mi espalda"
Silvia Turu Rosell
Profesora de danza, especialista en técnicas de consciencia corporal y métodos de entrenamiento enfocados a las artes escénicas y al servicio de otros ámbitos. Creadora del método Postural Training.
21/2/20
Comentario sobre mi poética - Pere Bessó, poeta, traductor y filólogo
En ese instante de la danza de metáforas del Universo que son lo Uno y lo Diverso tú bailas y captas el resquicio.
La escritura del poema viene después, sólo después, tras la danza de la fluencia y la uterancia...
Pero eso es el devenir de tu escritura. Puro flujo hacia el in-flujo. Pura intuición hacia el poema...
27/10/19
Reseña "Poesía, cuerpo y Movimiento" por Isabel Rezmo
La poesía no es algo estático. No es algo que permanece como un único concepto. Ni tampoco es el resultado de una única expresión. A través de la poesía nuestro cuerpo y nuestra mente experimenta una reacción frente a los sentimientos y emociones . Ni siquiera el tacto, la voz, el tono, el ritmo es igual. Cada elemento se adecua en función del mensaje que leemos o recitamos.
Por lo tanto, al leer diferentes artículos de autores sobre la materia, la poesía es otra forma de expresión corporal. Poesía y cuerpo forma un mismo tandem, se puede llegar a ellas a través de una u otra. Pensemos en el cuerpo como única forma de expresión, como generador de movimientos y disparador de emociones, de sensaciones, de búsquedas internas. En este caso el vehículo para generar una expresión poética, está preparado. El arte de la poesía y del performance, se unen.
Federico García Lorca nos recuerda en 1930 lo que la danza simboliza y ha simbolizado siempre: una huella a través de palabras invisibles y de un poema que deja cicatrices en las emociones, que marca y vuela en cada gesto, que irradia en cada expresión y que retumba en cada paso.
La intensidad de lo efímero que late en un cuerpo y ahí se cobija, y desde donde explota, para hacerse eterno. Como el poeta, quien perpetúa en el papel una historia grabada con tinta y poros.
El movimiento nunca miente. Es un barómetro que revela el estado del clima del alma a todos los que lo pueden leer”. (Martha Graham).
Qué es el cuerpo además de un envase que nos contiene? ¿Habla de nosotros? ¿Por qué hablamos de nosotros y el cuerpo, como si fueran elementos separados?
El cuerpo es el comunicador con el otro. Es el encargado de emitir, el que muestra, el que oculta, y a su vez, es el que recibe y percibe, o no, de los otros, del medio, de las circunstancias. Es el cuerpo el territorio donde residen nuestras marcas: gestos, posturas, dolores, cicatrices y también donde habitan nuestros fantasmas. El cuerpo y la relación con su territorio proporciona una continencia y un contenido en gestos y palabras. Todo esto nos refiere a un sujeto que vive y siente y se expresa a través de manifestaciones. Un sujeto que tiene la necesidad de comunicar y comunicarse.
Entonces, ¿puede el arte ayudar a expresarse?
La obra creada es una prolongación de su autor. A través del ejercicio creativo, sacamos de nuestro interior-cuerpo, emociones, sentimientos, recuerdos, que dejamos plasmados en obras. Nos permite exteriorizar las huellas que alguien o algo dejó dentro de nosotros. Entre los lenguajes expresivos, como la plástica, la música, la danza, el teatro, la palabra oral y escrita tienen un significado profundo y rico que data de tiempos remotos.
“Escribir, quizá, no tiene mas significado que tratar de contestar a esa pregunta que un día nos hicimos y que, hasta no recibir respuesta, no cesa de aguijonearnos” (Octavio Paz, “El arco y la lira”, Fondo de Cultura Económico, México, 1967)
Las palabras nos vinculan a sentimientos, a hechos. Encontrar la palabra exacta para describirlo, nos da la posibilidad de respuesta.
La poesía es el género literario considerado como una manifestación del sentimiento estético por medio de la palabra en prosa o en verso.
Hablamos de la necesidad de manifestar a través del lenguaje lo que nos pasa. Un poema, gracias al recurso metafórico, logra comunicar con pocas palabras y transmitir sentimientos.
En definitiva, estas ideas me vienen al hilo tras haber leído a una de las poetas actuales que reúne en torno a ella, esta relación bidireccional entre poesía y cuerpo.
Hablamos de Mercedes Ridocci.

Desde hace 5 años,sigo su forma de hacer poesía, tanto escrita, como aquella que se desprende de sus ejercicios, y actividades de expresión corporal.
Inició su andadura literaria en 2005.
Tiene editados los poemarios: “Lava del alma” –Ed. Playa de Akaba 2014 y “Arrugas de silencio” –Ed. Playa de Akaba 2007
Ha editado cuatro “plaquettes” bilingües: “Los mortales hijos de la tierra” (español – portugués). Carmina in mínima re. Barcelona 2013.
“Siete poemas” (español – italiano). Simplicissimus. Barcelona 2016
“Al ritmo de las risas del averno” (español – rumano). Simplicissimus. Barcelona 2016. “Los dientes del infierno” (español – catalán)
Ha publicado relatos y poemas en diversas revistas y obras colectivas, así como en su blog: Palabras escritas
http://mercedesridocci.blogspot.com.es
Especialista en Movimiento Orgánico y
Expresión Corporal Artística y Escénica.
Directora pedagógica y Profesora de la Diplomatura en Expresión Corporal Creativa –Arte del Movimiento-
en “Alfa Institut – Movimiento, expresión, Danza”
http://www.movimientoyexpresion.org
Directora de escena del Grupo Artesanato.
Coreógrafa e interprete en Danza Expresionista.
Autora de los libros:
“Creatividad Corporal. –Composiciones basadas en trabajos de investigación en expresión Corporal” -Ed. Ñaque. 2005
“Expresión Corporal. Arte del Movimiento” –Las bases prácticas del lenguaje expresivo-. Ed. Biblioteca Nueva 2009
La poesía de Mercedes Ridocci planea en la sensualidad y la candidez del alma. La sensualidad que refleja en sus poemarios Lava del alma y Arrugas de Silencio se crea una simbiosis de lo que expresa sus palabras y lo que en sí a través de ellas podemos imaginar.
En lava del Alma. La poesía se ha unido a la inmensidad femenina recorrida en la pasión desbordada en dos planos subyacentes: el yo físico y el subjetivo. En su prólogo leemos : “dos mundos opuestos, tan intensos como etéreos, tan sutiles como evidentes. Dos mundos que en realidad solo son uno: el yo; y que a la vez son muchos mundos a la vez: los que nos sumergen en amores, soledades, pasiones,
ausencias…”

MI NOMBRE SIN MÍ
No sé si aún masticas mi nombre
o si alguna vez rozó tus labios,
y su sabor gustó tu paladar.
No sé si aún bebes mi nombre
o si alguna vez se deslizó por tu garganta,
apaciguando tu sed.
No sé si aún amasas mi nombre
o si alguna vez se revolvió entre tus dedos,
deleitándose en tus manos.
No sé si aún avivas mi nombre
o si alguna vez fue llama en tu vientre.
No sé en ti,
mi nombre sin mí.
ESPIGAS DE SILENCIO
piel de lobo donde late el pecho de la ausencia,
camino sobre noches muertas,
mi cuerpo deshabitado
se esparce entre espigas de silencio.
LLORAN LOS SENOS SECOS
Brisa en tus manos,
aire que anida,
alba en mi vientre,
rocío en los senos.
Súbitos rayos sin alma
acuchillan el amanecer de mi entraña,
corren hilos de sangre
en el cauce del trueno,
lloran los senos secos.
La poesía para ella es una pulsión entre el cuerpo y el espíritu. Ninguna es imposible de existir al margen de la otra. No solo es reflejo de su mundo más intimista; sus poemas se hacen en hueso.
Hemos oído tantas veces que el cuerpo experimenta las emociones de la misma manera que el dolor o el amor, el asombro, la incertidumbre, es parte de la psique; que todo eso se extrapola al exterior al igual que un espejo refleja cada centímetro de nuestra piel. Habitarse, habitamos…
La poesía habita fuera y dentro de un habitáculo, que recibe todo tipo de erosiones en el tiempo hasta que morimos. Pero morir es antes de todo, la última determinación para dejar libre el alma. El proceso de la muerte es también en palabras de esta autora, la reivindicación de que todo se transfiere ante ambas variables que son antagónicas como necesarias: la muerte física y la muerte emocional ante el desamparo, el desamor o el abandono. También ante el placer:
Arrugas de Silencio:
En un puerto solitario,
oculto en la sombra de la noche
embarcas en mi cuerpo líquido.
Te humedeces en el vaho ardiente de mi piel
te bañas entre las algas pardas de mi pelo
navegas en el piélago térreo de mis ojos
buceas en el cielo acuoso de mi boca
te anegas en la sal de mis caudalosas aguas.

Un poemario donde la sensualidad es el ingrediente principal.Las metáforas se palpan, se tocan, piden auxilio.El poema se viste de vida, puesto que incluso podemos observar los movimientos de los morfemas, su simbiosis; su anatomía.Anatomía de mujer.
Ha sido un placer seguir aprendiendo de ella. Seguir disfrutando de su manera de percibir su poesía y vivirla. No os olvidéis de entrar a su blog. De seguir sus coreografías y actividades de expresión corporal.
La poesía no solo es emoción es también una piel. Una piel que todos llevamos, y que como el alma, también sufre y se enamora.
Isabel Rezmo
Poeta. Prologuista. Talleres. Reseñas. Correcciones Isabel Rezmo, (Úbeda, 1975) Poeta, formadora, maestra, gestora cultural y prologuista. Miembro de varias asociaciones de escritores. Dirige y presenta el programa de radio "Poesía y Más" en Onda Úbeda; y colabora en la emisora universitaria en Jaén UNIRADIO en el programa "Desde Jayjan" del poeta Manolo Ochando. Realiza talleres de iniciación a la poesía en Ed. Primaria y Secundaria; y colabora en varias revistas digitales nacionales e internacionales. Coordinadora de los Encuentros Internacionales de Poesía que se celebran en Úbeda en el mes de junio. Sus versos han sido traducidos al rumano, armenio, inglés, hebreo, italiano catalán, portugués y ruso en varios blogs y revistas literarias. email: isabelrezmo@gmail.com
17/2/19
Reseña del poemario "Arrugas de silencio" por María Victoria Reyzabal
María Victoria Reyzábal.Poeta, narradora, ensayista y crítica. Especialista en Lengua y Literatura y en su Didáctica. Inspectora de Educación de la Comunidad Autónoma de Madrid. Ha desempeñado el puesto de Subdirectora general de Atención a la Diversidad y Educación permanente de la Comunidad de Madrid desde el año 2000 hasta el 2007. Elaboró, en su momento, el Diseño Curricular Base de Lengua castellana y Literatura para el Estado Español.
14/1/18
Reseña del poemario "Arrugas de silencio" por Antonio Tello
MIS [RE]LECTURAS: ARRUGAS DE SILENCIO, Mercedes Ridocci
La poeta española Mercedes Ridocci antes que en la escritura halló la expresión poética en su propio cuerpo y fue desarrollándola primero en el teatro y más tarde en técnicas de expresión corporal y danza creativa. Este dato no es baladí en la medida que nos permite comprender ese latido orgánico de su poesía y de modo muy particular en este poemario, Arrugas de silencio (Playa de Akaba, Barcelona, 2017), bellamente editado por la editorial barcelonesa que dirige la también poeta Noemí Trujillo.
Estructurado en tres partes – Estelas de deseo, Cenizas de pasión y En el lomo de la muerte- Ridocci propone una secuencia de poemas que metaforizan el devenir vital del cuerpo a través del tiempo, la existencia orgánica de la vida humana sacudida por el deseo, el erotismo, la pasión, y también por la pulsión de la muerte que contradice la eternidad -vana pretensión de la juventud- hasta que la madurez hace patente la finitud. De aquí que Mercedes Ridocci trace desde el epígrafe (“A la vida y a la muerte”) esa línea vital, esas silenciosas arrugas que definirán al final el paso perecedero del individuo por el mundo. Un paso que siempre es desgarro (“Me aferré sin miedo / a las ramas desnudas de tu tronco / a la corteza fría de tu invierno”.). Esas estelas de deseo que define como “viñedos de uva roja” o como “un antojo del sueño”, en el que ambos, viñedo y sueño”, se consumen en el cuerpo, “puerto solitario, / oculto en la sombra de la noche”, en el desesperado, acaso imposible, intento de entender esa lengua que habita en el paladar.
Y así hasta que el fuego de la pasión se consume y sus cenizas se convierten en “piel de la ausencia [que] cubre mi cuerpo / de arrugas de silencio” desnudando el cuerpo y la voz que lloran el destierro de los sentidos y su condición de alma o conciencia vacía, ajena ya al temblor de la naturaleza, ese “volcán apagado” que antes concernía al cuerpo. Así, hasta que llega ese momento en que la poeta pide a la “mujer de fuego albo / vístete con la piel del viento / que enardece tu llama blanca / sigue el canto de tu cauce / planea sobre el leve suspiro del atardecer / alcanza el último horizonte / donde la muerte poniente / y alborea la muerte”.
1/8/17
Reseña “Arrugas de silencio” por Tatiana Aguilera Muñoz
"Semanas atrás tuve la alegría de recibir en mi amado y lejano país un libro; pero no cualquier libro comprado en tienda, éste era un poemario que venía dedicado por mi siempre admirada artista Mercedes Ridocci, por motivos personales no pude en ese momento dedicarle el merecido y necesario tiempo de lectura, pero superado el escollo me aboqué con intensidad a su disfrute.
Comencé su lectura por su reseña que me pareció notable, bien estructurada y que garantizaba un poemario bien escrito y eso, ya lo sabía, porque por varios años he seguido la senda poética de Mercedes a través de su Blog: “Páginas Escritas”. No olvido la portada del libro que es la presentación inicial, aquello que de alguna forma nos acerca a su estructura interna, es el elemento inicial que nos “habla” de su esencia de la obra y ésta portada lo consigue, porque se eligieron tonos grises que representan la humildad -no olvidemos a las costuras de Paris que se les denominada “grisettes”-. Sintiendo así a su autora: humilde y grandiosa en su quehacer artístico, nos dejamos invadir por esta portada con su aura de nostalgia, sabiendo que ese doblez representa una arruga en el tiempo de las cosas y de las vivencias que nos desea poetizar.
Cuando comencé a leer los poemas de Mercedes dispuestos y entregados con una discontinúa línea, que no necesita de títulos individuales porque asemejan un despojo de su alma, es como si ella fuese en cada escrito expresando un desalojo de sí misma. Sentí que estaba frente a un poemario que lo leería “de una”, es decir, no tendría pausa hasta haberlo finalizado y, así fue.
Los primeros versos que corresponden a “Estelas del deseo” están cargados de una atrevida sensualidad que no da pie a divagaciones. Imposible ausentarse del erotismo con “trepas con tu lengua la vertiente de mi pubis / sacias tu sed en la savia que mana de sus pliegues” y persiste con “embarcas en mi cuerpo líquido/Te humedeces en el vaho ardiente de mi piel. Cuestiona con “Tu lengua/(una lengua que no entiendo” y me pregunto, ¿es necesario comprender el vocablo de esa lengua que desafía y despierta la cripta del letargo?.
En la segunda parte que se presenta como “Cenizas de pasión”, Mercedes se desgarra y es capaz de entregarnos la visión de sentir que donde hubo fuego cenizas quedan. Situación que es comprensible porque en la memoria la pasión no se extingue del todo. En el verso treinta y cinco de la séptima estrofa dice:” allí donde el pensamiento se aloja a su antojo/y nada puedo hacer para acallarlo” y persiste en el verso cuarenta con “entre besos heridos y staccatos de abrazos/quedó mi sombra atrapada.
El poemario finaliza con “En el lomo de la muerte”, título que nos habla de una mujer que a modo de jinete cabalga a su antojo, sin temor ni angustia el final que a todos devendrá. Lo expresa en: “Me enamoré de la muerte/Aquí estoy/vestida de novia negra/descalza/esperando su mano” y continúa con “En mi pecho luce la punta de su flecha/ de la herida fluyen yemas de sangre/ y me detengo en este verso que en su actitud estética nos ingresa al postulado poético de Mercedes. La muerte no escinde al ser humano de su pulsión sexual o sensual, porque aun sabiendo que la flecha ha herido de muerte sus carnes, la sangre fluye roja y ardiente y, es capaz de sentir a la muerte como su amante. No lo ve como un ser que le roba su aliento y vitalidad, al contrario, se complementa y, eso lo enfatiza en los versos finales “ se extingue en su efímera existencia/expira en sus cenizas.
Solo me queda felicitar a Mercedes y bienvenidos sean sus versos siempre. Mercedes tiene la capacidad de emocionar y eso se agradece infinitamente."
12/7/17
Reseña del poemario "Arrugas de silencio" por Jesús de Matías Batalla
Después de vivir el erotismo y el sexo de forma apasionada, extrayendo todo el jugo a la vida, la piel de la ausencia cubre el cuerpo de la voz poética de “arrugas de silencio”. Ha llegado al otoño de su vida y la exaltación de lo carnal ha desaparecido ante la mujer que ha pasado de sentir las manos del hombre oliendo sus muslos, a ser una novia que espera a la muerte con las alianzas en la mesita de noche.
‘Arrugas de silencio‘ (Playa de Ákaba, 2017), escrito por Mercedes Ridocci, es una excelente muestra poética de cómo con la poesía se puede alcanzar el éxtasis del calor de dos cuerpos entregados a la vida en una danza perfecta (por algo Mercedes Ridocci es coreógrafa), que se traslada de los cuerpos vivos a los versos con maestría. Se siente la cadencia en cada línea del poemario.
En un verso libre ligero y ágil, que lleva al lector de poema a poema de forma grácil, la voz poética de una mujer madura en el otoño de su vida se presenta de forma desgarradora. Porque es desgarrador vivir con pasión y saber que, una vez desaparecidos los “quiebros de garganta” que “sacuden la noche”, sólo queda morir.
Eso sí, morir con pasión. Esta voz no se arrepiente de lo que ha vivido, de los versos que ha tejido para descender a las aguas “que anidan en el pozo de la noche” y allí abajo destrenzarlos para que su cuerpo flote
entre filos de lengua que naufragan en mi boca
entre brazos que ciñen la órbita de mi cintura
entre piernas que trepan la falda de mi cadera
entre el néctar agitado que sosiega mi delirio.
Estos versos destilan fuego y pasión. Son “estelas del deseo”, título que da lugar a la primera de las tres partes en las que se divide ‘Arrugas de silencio‘. Pero el fuego del pasado, en el otoño de esta vida se convierte en “cenizas de pasión” (segunda parte). Una mitad del libro en la que aparecen las “arrugas de silencio” y la voz poética camina descalza
sobre la tierra de tus versos
donde mana el desconsuelo
donde llora mi destierro.
En este destierro, sin embargo, no hay pasividad. Hay una pasión cuyas llamas aún fulgen en gran medida. Los grandes incendios no son fáciles de apagar. Quien vive con toda la pasión que su boca, sus labios, su pecho, sus manos y su espalda puede crear, no puede sino querer morir con pasión. Las cenizas de pasión, recuerdo, metafórico o no, del erotismo y del sexo, siguen quemando en el fondo, la llama pasional no se ha apagado aún.
Porque puede que la compañía del pasado haya desaparecido, pero en realidad la pasión permanece. Nadie, en el otoño o en el invierno de su vida, puede escribir apático que un rostro duele “sangrando en la espina dorsal de mi memoria”. La sangre fluye tanto en momentos de erotismo como de un augurio mortuorio y desterrado. Es sangre. Es pasión. Es vida, aun esperando la muerte.
Por eso ‘Arrugas de silencio‘ es desgarrador. Porque la “necesidad” que es el erotismo en la voz poética acaba en destierro, recordando unos tiempos en los que
creyeron los viejos amantes
que la luz vivida podría cegar las sombras
sepultadas en el pálpito de sus corazones
desenterrarlas a cuatro manos
pero sus yemas encallecidas y torpes
estallan en navajas de lengua
sudan sangre las heridas.
¿Cómo no va a desgarrar una voz que sabe qué es vivir el sexo con una pasión que llega al paroxismo, sabiendo que va a morir y que no puede remediarlo? ¿Cómo no van a desgarrar los versos destrenzados en un cuerpo flotando en el placer, para acabar cabalgando, al final del libro, “en el lomo de la muerte”?
Desgarra, claro. Y más al unir el erotismo y la muerte, lo sexual y lo fúnebre. Es un desgarro agridulce. Agrio porque el sudor y el calor dan paso al frío de la mortaja y no hay nada peor que ser consciente de ellos. Dulce porque la voz poética no renuncia a la poesía, al verso, al baile de las palabras, a las pulsaciones/poemas. Porque con la misma pasión que vive, quiere morir. Porque si primero escribe desde el placer, al final lo hace desde el dolor. Escribe
estrofas que desprenden vértigo
poemas desbocando en el abismo.
Mercedes Ridocci, en ‘Arrugas de silencio‘, presenta una voz madura en el otoño de su vida, cuando recuerda todo el jugo que le ha extraído a la vida. Se muestra pasional hasta el último poema, cuando, al atardecer, su alma sosegada “se pierde / en su extensa lengua de fuego”.
Al lector le quedará el sabor amargo de este final. La pasión hasta el último momento de la existencia de la voz, en una imagen potente como son unos versos cabalgando a lomos de la muerte, no pasivos, sino activos. Cogiendo las riendas del vivir y del morir. Y, quizás, al lector le quedará una duda: ¿por qué vestirse de novia de la muerte, con las alianzas en la mesita de noche, en el otoño de su vida, antes de la llegada del invierno?
Jesús de Matias Batalla – periodista y escritor
https://www.jesusdematiasbatalla.com/resena-del-poemario-arrugas-de-silencio-de-mercedes-ridocci/
28/10/15
RESEÑA DE "LAVA DEL ALMA" POR ESTHER FITO NAVALÓN
Para mí, leer la poesía de Mercedes es una experiencia pasional. Soy de las que piensa que sus poemas se deberían recitar a gritos por la vehemencia, fuerza y sensibilidad que desprenden sus versos. Aquí un claro ejemplo de uno de sus poemas que me llega al alma:
LLORAN LOS SENOS SECOS
Brisa en tus manos,
aire que anida,
alba en mi vientre,
rocío en los senos.
Súbitos rayos sin alma
acuchillan el amanecer de mi entraña,
corren hilos de sangre
en el cauce del trueno.
Lloran los senos secos.
El poemario Lava del alma incita al lector a palpar la poesía, es decir, a sentirla como una experiencia tangible que puede llegar a estremecernos y acelerar el ritmo de nuestro corazón en algunos momentos de su lectura.
AGUA AHOGADA
El mar terroso se desplegó en viento negro.
Mi cuerpo de sal petrificada rompió en pétalos rojos.
Aletearon sin rumbo al son de tus corrientes sin aire,
hasta secarse,
hasta quebrarse,
hasta perderse en agua ahogada.
Sus estrofas me transmiten la sensación de movimiento, no se trata de una poesía estática y contemplativa, sino que las palabras gozan de un enorme cinetismo que nos invade y logra conmovernos.
En definitiva, cada poema de la autora podría ser una danza expresionista digna de ser interpretada por la propia Mercedes Ridocci.
Publicado por MucipA en 19:33
Esther Fito Navalón.
Música y Compositora musical.
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