ONÍRICA BAILARINA

Fotografía del audiovisual "Metáforas de mujer": 1º acto - Orillas de viento y agua



Poema dedicado a  Frank Rufino como respuesta a su poema "Pesadilla del desconcierto"
Para quien no conozca su poema, lo podrá leer en la entrada anterior o enlazando a la entrada de su blog: Pesadilla del desconcierto


A Frank Rufino 

La bailarina vestida de noche
gira y gira sobre si misma
la danza del vértigo negro en una jaula dorada.
Exhausta, cae desplomada sobre un océano
de aguas rojas teñidas de azul cielo

Su canto de voz ahogada,
navega hasta el sueño silencioso del poeta.

En el centro de un espacio vacío y sin tiempo,
con pluma que emana sangre,
el poeta escribe en su carne abierta
pentagramas del eco que llega lejos.

La bailarina pulsa al son de sus trazos
la danza de la resurrección,
mientras la carne del silencioso poeta
encierra dentro de sí
el pálpito liberado de su onírica bailarina.

Mercedes Ridocci

PESADILLA DEL DESCONCIERTO


Este poema me lo ha dedicado Frank Ruffino, poeta al que admiro por sus letras "descarnadas", sinceras y comprometidas.
http://poetafrankruffino.blogspot.com/

Gracias Frank, por este maravilloso regalo

a Mercedes Ridocci

Precipitación de nada,
desmemoria en la noche
y yo tan lejos de mi ser.
Una plaza vacía
y en el centro,
donde hubo fuente,
un pincel emana sangre.
Y el paisaje negro
de árboles blancos
agitando sus ramas
a pesar de que aquí hace años
todos olvidaron el viento,
ni siquiera la brisa
viene a refrescar
este inmenso calor
que se cierne desde siempre.
Precipitación de nada,
desmemoria en la noche
y yo tan lejos de mi ser.
Ahora en la plaza
se rompe la estricta
soledad y el silencio:
una diminuta mujer
de vestido negro
baila vals con un gigante
al tanto que él coge el pincel
y en vilo escribe sus nombres
en el piso… y una fecha.
Escucho una súplica ahogada
y el hombrón termina fundiéndola
contra su pecho
hasta desaparecerla.
Coloca el pincel en su sitio,
se frota los ojos
y dice extrañamente
no sucumbas
preciosa bailarina mía.
***
© "Pesadilla del desconcierto", 23 de junio de 2011. Del texto inédito “Náralit” (Poemas y Antipoemas).
PUBLICADO POR FRANK RUFFINO EN 08:32 37 COMENTARIOS

Al ritmo de las risas del averno / În ritmul hohotelor de râs ale neantului


       Detalle de la Catedral Nacional en Washington DC, foto de Paul Chenoweth

Traducido por el poeta y traductor Andrei Langa
De la plaquette bilingüe "Al ritmo de las risas del averno"
De la plaquette bilingüe "Los mortales hijos de la tierra"

Al ritmo de las risas del averno



Entre el fango y la humedad,
entre llamas de tinieblas,
la fiera humana transita por las caóticas y sombrías gargantas
de su subterráneo mundo.
Por angostos peldaños trepa hacia la grada del poder.
A su paso lanza tósigo veneno sobre calidoscopios de múltiples y simétricos espejos.
Su imagen multiplicada, diminuta y asfixiada, reverbera en infinitos fragmentos vidriosos,
temblores de una danza enajenada
al ritmo de las risas del averno.



© Mercedes Ridocci


În ritmul hohotelor de râs ale neantului



Prin noroi și umiditate,
printre flăcările ceții,
bestia cu chip de om tranzitează trecători de haos și umbre
din lumea sa subterană
Pe trepte înguste pășește spre loja puterii.
În calea sa scuipă otrava viscerelor peste caleidoscoape cu multiple 
și simetrice oglinzi.
Imaginea sa multiplicată, minusculă și asfixiată, joacă în infinite fragmente de sticlă,
tremur al unui dans dement
în ritimul hohotelor de râs ale neantului.

© Andrei Langa



DESPUÉS DE TI.


Imagen de Alejandro Fernández Cabañeros. 
Del álbum "Escala de grises"



Te dije calor, te dije frío,
te dije cielo, te dije tierra,
te dije día, te dije noche,
te dije luz, te dije sombra,
te dije mar, te dije arena,
te dije rayo, te dije trueno.

Te dije , te dije yo.

Pero nunca te dije…
que entre el calor y el frío hay tibieza,
que entre cielo y la tierra hay un vasto horizonte,
que entre el día y la noche hay una nueva aurora,
que entre la luz y la sombra hay destellos,
que entre el mar y la arena hay melodías de espuma,
que entre el rayo y el trueno hay sosiego.

que entre tú y yo,
hay un extenso nosotros.

Lo supe…
después de ti.



© Mercedes Ridocci