AÚLLA DE NUEVO EL LOBO


La primavera de tu otoño se viste de amarillo
tus manos siembran regresos bajo mi piel
remoza la sal en la sangre de la arcilla.


Humedece la aurora.

Aúlla de nuevo el lobo.


@Mercedes Ridocci

MIENTRAS DUERMES - MENTRE DORMS


                                                      
Comentado y traducido al catalán por Pere Bessó
 - poeta, traductor y filólogo -


MIENTRAS DUERMES

En la noche,
mientras duermes,
mis sueños velan tus sueños.
Al despertar la aurora
buscas con tus dedos
el beso que sin querer olvidé
en el quicio de tu boca.

© Lava del alma


MENTRE DORMS

En la nit,
mentre dorms,
els meus somnis velen els teus somnis.
En despertar l'aurora
busques amb els teus dits
el bes que sense voler oblidí
en la polleguera de la teua boca.



Comentario adjunto a la traducción

DE PUERTAS Y PORTONES


No haré comentario liviano, pues si de quicios y bocas vulvosas se trata, Mercedes, ay de esos dedos inquisidores que hurgan en la conciencia misma del deseo,
mientras el beso se pierde entre sueños en el más profundo centro y sopla en la roca (que los griegos antiguos [Rufo de Éfeso] llamaban kleítoris y los romanos
pirulam, piedrecita, y en su derivación, perla. Así que me quedaré en el entreabierto quicio por el juego de yemas al desquite, amiga, mientras llegan las primeras fulgencias de la Aurora...

Un beso,
Pere



SACUDIDAS DE MISERIA





Me arrojé al mar de la lujuria
revolcándome entre olas de lascivia.
Dentellé sus aguas con las uñas del vacío,
sacudidas de miseria salieron de mi boca,
ahogándome en su inmundicia.

© Mercedes Ridocci



EN EL CÁLIZ DE LA DANZA

                                                             

EN EL CÁLIZ DE LA DANZA

Los brazos de la luna roja
lanzan pétalos de fuego,
avivan el letargo de la noche,
inflaman tu cuerpo frío.
Gemidos de lava blanca
cruzan la espiral barrada,
palpitando en el cáliz
de una danza secuestrada.

© Mercedes Ridocci


DESEO ANSIADO







Ante el vacío de este cielo
se me antoja el infierno deseo ansiado
entregarme a sus pecados
quemarme entre sus fuegos.


© Mercedes Ridocci