LA SENDA DE LOS SUEÑOS FURTIVOS





Llegó por la senda de los sueños furtivos
oscureciendo a la luna
horadando el umbral de mi deseo. 

El rostro oculto por la sombra del misterio,
sus pechos altivos enarbolan la noche,
la seda de su falda derramándose entre los muslos
sujetan su desnudez.

Se fue dejándome su aroma,
cubierta mi espalda con la seda de su falda.

© Mercedes Ridocci