Emerges de la oscuridad
con el rostro ancestral del fuego.

en la llanura blanca de tu cuerpo
las sombras dibujan cópulas secretas.
Arrodillada ante ti sobre un campo de serpientes,
en mis párpados trabados por el ojo de Dios
exuda el jugo de la manzana prohibida
en mis manos atadas por la soga del Padre
tiembla la tentación del infierno.

La oración que sale de mi boca
sangra en mi espalda.



© Mercedes Ridocci