SÚBITA ASFIXIA


Imagen de Salvador Dalí: María Magdalena


Impetuosos destellos
apuntan al tuétano de la cándida célula.
Hierve escondida la sangre en el despliegue
Sus radiantes extremos
confían en agudos y serpentinos vapores

Un sonido sordo
imprevisible, astuto y malicioso
la pliega sobre sí misma,
y la sangre que hierve
se estrangula en la espiral
del vertiginoso movimiento.




© Mercedes Ridocci

TEXTO PRESENTACIÓN DEL POEMARIO "LAVA DEL ALMA" EN MADRID - GLORIA DÍEZ


MI AGRADECIMIENTO A LA POETA Y PERIODISTA GLORIA DÍEZ POR ESTA PRESENTACIÓN

Buenas tardes a todos. Gracias por venir. Y gracias a “Vergüenza Ajena” por acogernos y acoger este acto.
Les presentamos “Lava del alma”, un poemario de Mercedes Rodocci publicado por “Playa de Ácaba”. El libro se puede adquirir hoy, de forma excepcional, en su versión impresa. Naturalmente también se puede descargar en formato digital y les daremos la referencia para hacerlo.
“Lava del alma” “Lava del alma” ¿Dónde había oído yo antes eso? Tengo buena memoria, no para las caras, ni para los nombres, pero sí para las palabras. Lo había oído antes, pero ¿a quién y cuándo y dónde? Empecé a buscar por los rincones de la memoria, por los estantes llenos de polvo, tenía que estar por algún lado, hasta que lo encontré.
Fue una tarde, en un viejo chalet de la sierra madrileña. Yo había organizado una lectura privada de poemas. En aquel acto había vino y riesgo. Vino porque creo que es un aliado natural de la poesía, ablanda un poco la epidermis del que escucha, y riesgo porque los invitados no tenían mucho que ver con la literatura.
Cuando terminamos con las botellas y los poemas, José María se plantó ante mí. José María es un experto en maderas. Sobre todo en el negocio de maderas nobles y exóticas: nogal, cerezo, caoba, teca…”Gloria –me dijo- esta tarde he sentido como un lavado de ánima”
Me llamó la atención que empleara la palabra ánima y no alma. Y sí, quizá esa sea una de las funciones de la poesía, hacer un “peeling” de alma, quitar las células muertas.
Si todavía trabajara con José María, creo que hoy le propondría un negocio: Hagamos…un túnel de lavado de ánimas. ¡Toma “Veinte poema de amor y una canción desesperada” Toma Cernuda. Toma Rubén. Toma Vallejo. Toma Bukowski… Toma….! Sí. “Toma” pero sin pasarse. Las almas no están acostumbradas a tanto detergente.
A ver…ya he empleado cuatro minutos y todavía me quedan por decir varias cosas sobre Mercedes Ridocci.
El ánima de Mercedes Ridocci se expresa fundamentalmente de dos formas: con el cuerpo y con la palabra. Por eso su poesía tiene algo de danza y su danza mucho de poesía.
La danza y el vino son dos complementos del verso y del canto. Y si no, que se lo pregunten al dios Baco.
Mercedes Ridocci trabaja el verso como una obra de marquetería. Las palabras encajan en su molde de forma exacta, para formar estrellas, o grecas o guirnaldas.
Si a Mercedes Ridocci le quitas una palabra de un verso, surge inmediatamente el “horror vacui”, el vértigo, el miedo al vacío, porque ella tiene que encontrar otra palabra exacta que tenga esa forma, que llene ese espacio.
Mercedes Ridocci se mueve en dos campos temáticos: Uno es Eros, el amor, en todas sus variantes y el otro, como no podía ser de otra forma, es Thánatos, la muerte.
Mercedes Ridocci tiene sus raíces cercanas en la tierra leonesa, y otras más lejanas, las de los Ridocci, en el Piamonte. A ella la sangre italiana le sienta bien. Yo creo que por eso tiene, a veces, un aire a lo Anna Magnani.
Mercedes Ridocci en su “Lava del alma” escribe cosas como esta:
“La serpiente de los siete ojos penetra ondulando por/ mi columna/ Escupe su veneno rojo. (…) Mi cuerpo se disuelve en llamas/ Se espesa en hielo.”
“Te fuiste al mediodía/ atravesado por la sombra vertical del tiempo (…)olvidando que en mi cuello blanco/ dejabas marcada para siempre/ la huella de los dientes del infierno”
Y ahora sí, como espero haberles dejado con los dientes largos, les dejo con Mercedes Ridocci.