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Hacedor de la tinieblas
¡libera este grito apresado

en la bruma de mis días!

Azuza tu caballo
monta sobre mi tierra de sed seca
hunde tu espada en mi hendidura
y así poder morir en el desgarro.

Llévate mi alma lejos

entiérrala en el Norte
allí donde las aguas del infierno
devoran harapos de carne.




© Arrugas de silencio