24/1/23

EN EL TREN DE LA ALBORADA

En el tren de la alborada

viajo hacía la tierra que llora.

No enjugaré sus lágrimas,

las recogeré en el cántaro 

con asas labradas de futuro y de pasado.

Durante dos noches reposará en el alfeizar de la luna maga, 

su hechizo absorberá el salado amargo.

Al tercer día, antes del amanecer,

sedienta beberé el embrujo.

De vuelta en el tren de la alborada

Dejaré, para siempre,

a la tierra que llora.


Mercedes Ridocci

 

 

 

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