Qué frío cuando mi mano desliza por tu piel áspera y fría,
antes suave y caliente.
Qué frías las cenizas del desamor,
antes fuego de pasión.
Mercedes Ridocci
Imagen de la composición escénica “Luna de hiel” - Mercedes Ridocci - 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
LA GARGANTA DEL VACÍO
La garganta del vacío engulle vidas despobladas. Mercedes Ridocci Imagen de la performance Angostura - Mercedes Ridocci
-
La poesía no es algo estático. No es algo que permanece como un único concepto. Ni tampoco es el resultado de una única expresión. A tra...
-
El poemario En los brazos de la tarde se levanta como una erupción íntima y colectiva al mismo tiempo. Su división en cuatro secciones —Amor...
-
Versiones al portugués por la escritora Tania Alegria Plaquette dentro del proyecto de resistencia cultural "Carmina in mínima re...
Es un poema breve, casi un suspiro helado, pero con una intensidad notable. El hablante —probablemente sorprendido por la metamorfosis del amor en su contrario— capta en muy pocas líneas la temperatura emocional del desamor: del calor al hielo, del fuego a la ceniza. La estructura paralelística (“Qué frío…”, “antes…”) refuerza la idea de contraste temporal y emocional, mientras que la repetición de “frío” funciona como eje simbólico.
ResponderEliminarEl uso del tacto como sentido central —esa mano que ahora siente la aspereza donde antes había ternura— convierte lo abstracto (el fin del amor) en una experiencia corporal. Hay algo muy juanramoniano en esa manera de percibir la pérdida a través de la materia: la piel, las cenizas, la temperatura. Y el tono, aunque dolido, mantiene una sobriedad casi estoica: no hay lamento, sino constatación, un registro más cercano al del haiku emocional que al del llanto romántico.
Se podría decir que el poema describe la entropía del amor: lo que ardía termina en residuo frío, inevitable, sin dramatismo. Un desamor sin aspavientos, reducido a su mínima expresión, con la eficacia de un bisturí poético.
Saludos.
Tu comentario es de una poética impresionante, mucho más que mi poema, infinitas gracias y un afectuoso saludo.
EliminarQue bonito.
ResponderEliminarMuchas gracias, Orlando.
ResponderEliminarMe encantan los dos últimos versos porque resumen el principio y el fin de unj algo tan hermoso. Saludos
ResponderEliminarMuchas gracias, Antorelo.
EliminarInteresante trabajo, me ha sorprendido, para bien, mucho.
ResponderEliminarGracias por compartir.
Hasta pronto.
Muchas gracias, Clarisa. visitaré tu blog.
Eliminar