Dedicado a todas las mujeres:
Vestida con la seda que cubre tus heridas
recobra tu cuerpo arrebatado.
No dejes que intangibles seres con púas en la piel
y veneno en el aliento
arrasen tu fecundo paisaje.
Libera la tierra que te pertenece
la tierra que con el arado de tus sueños has labrado
la tierra donde el rocío resplandece en tu vasta llanura
la tierra donde rayos de sol visten tu trigo de amarillo dorado
la tierra donde el aire mece tu falda de alma grana.
No dejes que intangibles seres con púas en la piel
y veneno en el aliento
arrasen tu fecundo paisaje.
No ceses en tu lucha.
¡No ceses!
Mercedes Ridocci
Imagen de la performance "Bocanadas de aire"

Qué hermoso y poderoso poema, Mercedes. Tiene una fuerza simbólica y una musicalidad que conmueven desde el primer verso. Esa “seda que cubre las heridas” es una imagen preciosa de resiliencia: la mujer que ha sufrido pero que se reviste de dignidad y belleza para seguir adelante. El poema se construye como un canto a la tierra y al cuerpo, que aquí se funden en una sola realidad fecunda: la mujer como territorio vital, como ámbito de creación, como fuerza de naturaleza.
ResponderEliminarLa repetición de “no dejes que intangibles seres con púas en la piel y veneno en el aliento” da al texto una dimensión mítica. Esos “intangibles seres” representan todas las formas del abuso, del miedo, del poder opresor. Frente a ellos, el poema opone una convicción luminosa: la persistencia, la lucha, la renuncia a rendirse.
Y el cierre, con su imperativo —“No ceses en tu lucha. ¡No ceses!”—, tiene la intensidad de un grito colectivo, de una consigna que va más allá de lo individual. No es solo un poema; es una invocación a la esperanza activa.
Saludos
Joselu ¡que reseña tan certera y qué honrada me siento! Infinitas gracias.
EliminarUn afectuoso saludo.