En este banco,
cuando el atardecer
lo tintaba de escarlata
nos declaramos amor eterno
ignorando que
los tiempos de espesura
lo sepultaría para siempre.
Mercedes Ridocci.
Fotografía de archivo personal.
Adherida a mi frente está la savia pálida de la muerte –suda humedad de tumba abierta– resbala por mi rostro arrugado en sombras por...
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