mi cuerpo es un desierto
los árboles que me habitaban
fueron talados hace tiempo.
Mercedes Ridocci
Fotografía de la performance O las estaciones - Mercedes Ridocci - 2015
Adherida a mi frente está la savia pálida de la muerte –suda humedad de tumba abierta– resbala por mi rostro arrugado en sombras por...
Mercedes, en estos versos late un dolor íntimo y abrasador: un fuego que no cesa mientras el cuerpo, vuelto desierto, sufre la ausencia de vida. Los árboles perdidos eran refugio y raíz. Ahora solo queda una soledad ardiente, una herida que quema sin consuelo y sin descanso posible.
ResponderEliminarJoselu, tu comentario-reseña es un poema en sí mismo. Siempre agradecida a tu atención. Un abrazo.
EliminarLa faldaaa Mercedes 😂
ResponderEliminares esa buena, o mala
sensación,?, con el
invierno tampoco hay
cambios?, las imágenes
en color, es que ganan un
montón, o será, que el blanco
y negro produce tristeza,
abrazo.
Orlando, no gana la falda en ninguna estación del año. Un abrazo para ti también y gracias por pasarte por mi blog.
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