8/2/26

EL CARTERO DE ENTONCES

 

Al amanecer, ya se puede ver al anciano cartero subiendo y bajando por las empinadas calles del pueblo. Lleva en su saca palabras cargadas de sentimientos. Palabras que hablan de amor y desamor; de ilusiones y desilusiones; de éxitos y fracasos; de nostalgias y recuerdos. Palabras que vienen de lejos, palabras que él acerca con temblorosa mano al que ansiosa espera. Al anochecer vuelve a su casa; los pies hinchados y la espalda dolorida; el carromato vacío y el corazón dichoso. 
Y mañana, una vez más, su vieja saca se llenará con palabras que vienen de lejos. 
Mercedes Ridocci

6 comentarios:

  1. Una hermosa presentación de un oficio en un tiempo en que la gente escribía cartas llenas de sentimientos y noticias cuando la comunicación era difícil por otras vías. Aprendíamos a esperar respuesta a nuestras cartas y cuando esta llegaba, surgía la emoción contenida durante semanas. El arte de la espera, que ahora no existe. Saludos. .

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    1. Tienes razón, ahora todo es inmediato ¡con lo emoción que generaba la espera!

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  2. Un texto muy nostálgico y muy hermoso. Saludos

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    1. Muchas gracias por tu valoración, Antorelo. Un cordial saludo

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  3. Vaya, Mercedes.
    Vamos de ayer en ayer... Incluidas las lavanderas de entonces.
    Las tengo presentes hoy en el río Tormes a su paso por Santa Marta del Tormes.
    Las primeras veces en el 53 y las últimas en el 64.
    Chao.

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    1. Ernesto, muchas gracias. Debemos conservar la memoria del pasado, por ella somos hoy. Saludos.

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