Todas las mañanas le veo sentado en la mesa de una esquina del café.
El reflejo del sol que se filtra a través de la ventana
acentúa su cara triste.
Le observo desde la mesa de enfrente.
Escribe sin parar.
De vez en cuando levanta la vista y su mirada abstraída
traspasa mi rostro de cristal.
Me pregunto cuál es la historia que traza entre su mano y el papel.
Un día, me levanté, fui hacia su mesa, y le dije:
- ¿Por qué estás siempre triste?
- Por ti - me contesto.
- ¿Sobre qué escribes?
- Sobre ti.
- ¿Y cómo es tu historia?
- Triste como tú.
Me miré en su rostro, y en él vi reflejada…
mi cara triste.
Mercedes Ridocci
Imagen - Mercedes Ridocci

Alejandra Pizarnik escribió una vez sobre la belleza de la tristeza. Ella era una mujer triste y yo la comprendo muy bien. Hay personas tristes como otras por lo que sea son alegres. A mí me gustan las películas tristes, me atrae la tristeza, pienso que es hermosa, por lo menos algunas, como esta historia de dos personajes tristes que se reflejan en el espejo de la vida. Saludos.
ResponderEliminarJoselu, yo también pienso que la tristeza puede ser bella. Muchísimas gracias por leerme y dejar tus comentarios, que como ya sabes... me encantan. Un saludo afectuoso.
EliminarUn texto que invita a la reflexión. Saludos
ResponderEliminarGracias Antorelo por sentirlo así. Un saludo.
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