6/3/26

EL SENO DE LA NADA

 

Las ascuas de mi alma se apagan
y me advierten,
la humedad de mis ojos se ahoga
y me advierte,
los latidos de mi cuerpo se arrastran
y me advierten,
el vaho de mi aliento desprende cenizas
y me advierte.


Me hundiré en el ingrávido líquido de mi ser
pulsaré su fondo negro
me extinguiré,
la nada me acogerá en su seno
me amamantará con su nutriente leche,
y después,
creando huella sobre la arena rociada de mi alma
sobre el barro mojado de mi cuerpo
regresaré.
Mercedes Ridocci


Imagen – Mercedes Ridocci

2 comentarios:

  1. Mercedes, este poema atraviesa la oscuridad interior para volver a la vida. La voz poética desciende a la nada —esa zona de extinción y silencio— con una conciencia lúcida del propio agotamiento: las ascuas, la humedad, los latidos, todo anuncia el fin. Sin embargo, en ese hundirse late una potencia regeneradora. La nada, lejos de ser puro vacío, nutre y da nueva forma. El regreso final no es un simple resurgir, sino una metamorfosis: del fuego al barro, del alma consumida a la que vuelve a sentir. Es un poema de desolación que culmina, paradójicamente, en esperanza ancestral.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Joselu, como un Ave Fénix, resurge de sus cenizas mamando del seno de la nada.
      Gracias por pasarte por mi espacio y dejar tus reseñas.
      Un afectuoso saludo.

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