Me acostumbré a verte triste,
a tus ojos apagados
a tu boca apretada,
a tu espalda encorvada
a tus piernas azuladas
a tu lamento silenciado
a tu bata deshilachada.
Te miraba sin decirte nada
mientras hablaba y hablaba
para ahogar el llanto.
Mercedes Ridocci
Imagen - Francisco Pérez Soto.

Poema breve, intenso, retrata la costumbre del dolor ajeno y la culpa silenciosa del testigo. La enumeración construye una imagen corporal de desgaste y abandono. La voz poética confiesa su impotencia, hablando para no sentir, revelando una ternura tardía y una conciencia herida. Resuena la desolación.
ResponderEliminarJoselu, me gusta mucho tu comentario, siempre captas la esencia. Un abrazo y muchas gracias.
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