ahora no retiene
en su memoria
sí cambió las toallas,
sí enchufó la lavadora,
sí prendió el incienso,
sí hizo la cama,
sí puso a cocer las patatas,
sí dio de comer a los gatos,
sí regó las plantas,
sí…
Vuelve sobre sus pasos
una y otra vez.
No puede con la cruz que
el tiempo despiadado
tenía reservada para ella.
Se sienta en la silla de la cocina
y a solas
llora.
Mercedes Ridocci
Imagen – Mercedes Ridocci

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