árbol de mi morada
desplegado en paisajes de gloria.
Termitas anidaron
haciendo de ella su mansión.
Carcoma soy.
Mercedes Ridocci.
Fotografía – Mercedes Ridocci
Hacedor de las tinieblas ¡libera el grito apresado en la bruma de mis días! Azuza tu caballo monta sobre mi tierra de sed seca hun...
Mercedes, tu poema desvela una belleza trágica: la médula, ese eje vital convertido en árbol, sostiene una gloria que ya se corroe. Hay en esos versos una aceptación lúcida del deterioro, como si el cuerpo y el espíritu asumieran su carcoma con nobleza. La voz poética arde en conciencia dolorida: la gloria se aloja también en la ruina.
ResponderEliminarJoselu, tu visión del poema me encanta, resalto: "la gloria se aloja también en la ruina." Un afectuoso saludo.
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