Hacedor de las tinieblas
¡libera el grito apresado
en la bruma de mis días!
Azuza tu caballo
monta sobre mi tierra de sed seca
hunde tu espada en mi hendidura
y así poder morir en el desgarro.
Llévate mi alma lejos
entiérrala en el Norte
allí donde las aguas
devoran harapos de carne.
Mercedes Ridocci
Imagen: Mercedes Ridocci

El poema exhala un erotismo oscuro y sagrado: el “Hacedor de las tinieblas” encarna al amante divino que penetra y fecunda la tierra-sexo de la hablante. La espada simboliza deseo y muerte, unión carnal y trascendente. La entrega corporal se confunde con una disolución mística, mezcla de éxtasis y aniquilación.
ResponderEliminarSaludos
Me honran tus reseñas. Siempre agradecida, Joselu
EliminarUn abrazo.