En este banco,
cuando el atardecer
lo tintaba de escarlata
nos declaramos amor eterno
ignorando que
los tiempos de espesura
lo sepultaría para siempre.
Mercedes Ridocci.
Fotografía de archivo personal.
El vacío se llena de demonios con pezuñas de cabra, alas de cuervo y rabo de lagarto, en su vuelo sin sesgo la sombra de sus alas oscur...
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