vístete con la piel del viento
que enardece tu llama blanca
sigue el canto de su cauce
planea sobre el leve suspiro del atardecer
alcanza el último horizonte
donde muere poniente
y alborea la muerte.
Mercedes Ridocci
Imagen de la composición escénica "El cauce del viento" - Mercedes Ridocci

Poesía e imagen. ¡Arte!
ResponderEliminarAbrazo, Mercedes.
Ernesto, muchas gracias. Abrazo para ti también.
EliminarEste poema, Mercedes, se abre con un oxímoron deslumbrante —“Mujer de fuego albo”— que condensa toda su energía simbólica: la pureza y el ardor fundidos en una sola imagen. La voz lírica invita a una travesía hacia la muerte como si fuera un ascenso luminoso, un vuelo sereno sobre el tiempo. Los versos, de cadencia suave y musical, avanzan desde el fuego hacia la blancura, desde el movimiento del viento hasta el descanso final del poniente. En esa fusión de contrarios, la muerte se vuelve aurora: un renacer silencioso donde la llama blanca no se apaga, sino que se transfigura. Saludos.
ResponderEliminarJoselu, eres de admirar, tu comentario es ¡tan luminoso! Un saludo y muchas gracias por pasarte por mi blog y leer mi publicación.
EliminarUn afectuoso saludo.